Entrevista a Íñigo Errejón
- La Canadiense
- 4 mar 2022
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El pasado 3 de marzo publicamos en nuestro canal de Youtube la entrevista integra al líder del partido Más País realizada el pasado 23 de febrero en el Congreso de los Diputados de Madrid. A continuación una transcripción de la misma.
Lo primero que te queremos preguntar es que, bueno, todos sabemos tu trayectoria política, eres un personaje público... Pero, ¿qué hay del joven Íñigo Errejón? ¿Has tenido algún trabajo precario?
Sí, yo he trabajado. Bueno, me imagino que como todo el mundo, he trabajado... pues trabajé una temporada, por ejemplo en el Leroy Merlin en la campaña de Navidad, que era básicamente cambiar cosas de sitio, como reordenar las estantería para que cuando entrara parecía un supermercado diferente o no encontrarás las cosas rápido y tuvieras que recorrerlo todo. Trabajé en una empresa farmacéutica que llevaba paquetes como embajadas para que le firmaran, así que básicamente me cogía el metro y hacía viajes de ida y de vuelta y leía en el metro. Y luego sobre todo lo que he trabajado más tiempo es en la universidad, pero que la universidad la primera... O sea mi primer sueldo de la universidad era de 500 € al mes.
Y luego siempre me he dedicad a la investigación y a la docencia. Y luego siempre me he dedicado a la investigación y a la docencia. Y me he dedicado pues con los sueldos que hay en la investigación. Que con dificultad rondas los 1000€. Solo que en la investigación ya no es una cosa temporal. O sea, no son 1000€ porque comienzas y luego ya en seguida, sino que hay gente que se pasa muchísimo tiempo de vida haciendo investigación y docencia con un salario que quizá en otros sitios y en una gran ciudad... en realidad te da con dificultades para vivir.
Y ahora, ¿cómo es el día a día de un diputado?
Los lunes tienes como reunión de equipo y preparas lo que va a pasar durante la semana. Más o menos. Las iniciativas parlamentarias,... haces como planificación de la semana. El martes por la mañana tienes rueda de prensa de grupo parlamentario y luego es la Junta de Portavoces. Si eres portavoz de tu grupo, pero en mi caso sí, Junta de Portavoces... Después comes a las tres empieza el pleno, que suele durar como hasta las ocho o nueve más o menos los martes. Los miércoles empieza a las nueve de la mañana porque es la sesión de control al Gobierno lo que pasa en la tele, las preguntas y respuestas y tal... Por la tarde suele ser tiempo de comisiones y los jueves también, a las nueve empieza el pleno, que suelen las iniciativas del Gobierno y se suele acabar como a mediodía o por la tarde, según lo cargada que vaya la semana. Y se supone que el viernes es un día como para el trabajo de cada diputado en su circunscripción. Claro, mi circunscripción es Madrid. Así que yo estoy aquí en casa. Pero los viernes, por ejemplo, este viernes aprovecho y me bajo a Murcia que tenemos un como una escuela de formación para cuadros y para militantes jóvenes. Pero suele ser cuando aprovechas como para hacer cosas fuera de para moverte en el territorio. A eso hay que añadirle, eso también depende cada diputado.
Por eso hay que añadirle el trabajo mediático que hagas, el trabajo digamos de partido,... y a mí una cosa que para mí es particularmente importante, que es el trabajo de estudio, porque si no vives de las rentas, entonces para no repetir solo titulares de coyuntura que salen en los medios hay que estudiar tanto las leyes que presentas como las que presentan otros, como sobre todo leer, investigar, pensar cosas para proponer cosas nuevas o para salirte... O sea yo creo que una parte de la pelea fundamental mía y nuestra es cómo salirte de una actualidad que es un bucle cada vez más endogámico, que es una especie de discusión privada entre diputados y periodistas. Que hablas de cosas... que ya son temas que creo que con frecuencia, cada vez más, solo nos interesan entre nosotros, se alejan cada vez más de la vida cotidiana... Y cómo escapar de eso. Cómo salirte de eso. Y eso es estudiar. Eso es, eso es escuchar. Y eso es como olfatear por donde van los sufrimientos, los anhelos, las expectativas de la gente que más necesita de la política que es la gente para la que la vida cotidiana es más dolorosa, la gente que es más frágil y que necesita más hacerse fuerte. Pero eso para mí es una fuente como de insatisfacción permanente, porque tienes que estar permanentemente... Como juegas a este juego con estas reglas, pero tienes que intentar siempre como estarte medio saliendo saliendo en términos de lo que propones, de lo que hablas, de cómo hablas, porque si no, toda la inercia de lo que haces: dónde trabajas, con quién trabajas, con quién comes, qué mensajes contestas, a qué peticiones respondes, por qué tipo de temas te preguntan... Todo eso te lleva como a homogeneizar, a que todos nos parezcamos cada vez más entre nosotros y cada vez menos con tus vecinos, con tus colegas, con la gente que te ha votado o no te ha votado,... con el pueblo español. Entonces es como una tensión permanente, como para... estás aquí dentro porque tienes que estar aquí dentro y a la vez mentalmente un poco... un poco fuera haciendo siempre el viaje como de ida y vuelta, intento.
A eso íbamos un poco, una de las inquietudes de la gente corriente una de las inquietudes de la gente corriente es la falta de transparencia en personajes públicos dedicados a la política. Nosotros entendemos que la clase política debe estar bien remunerada porque si no la ocupan grandes empresarios y aristócratas.
Pero, ¿hasta qué punto estas condiciones se alejan de la vida de los ciudadanos?
Es una pregunta complicada, porque tengo posiciones que pueden ser en algún punto contradictorias sobre este tema. Por una parte... Si la posición y el estilo de vida y la vida cotidiana de los representantes se aleja mucho de la de los representados. Por esa brecha se cuela el cinismo. Y se cuela la desconfianza. Y esa desconfianza... Yo empecé... mi militancia en el movimento libertario y a menudo creíamos que la desconfianza, que es una cosa que ahora no comparto, a menudo creemos que la desconfianza podía tener como una especie de potencial digamos subversivo, anti sistémico, ¿no? Si en unas elecciones había de repente había una abstención del 40%, decíamos: "yo soy de ese bando del 40%". Y en realidad ese 40% es el mismo que cuando estás panfleteando la puerta del metro y no te cogen el panfleto. O que cuando estás en una manifestación te dice: "bueno, déjame pasar que yo también tengo mis derechos". No se parece mucho a un 40% activo que quiere tomar la política en sus manos, tomar las riendas de su propia vida y cambiar la organización social, sino más bien un 40 que está harto que no tiene muchas ganas de informarse y que no cree en nada. Así que no me parece un terreno social o afectivo muy útil en el que construir.
Entonces, por una parte: las condiciones de vida de los representantes se tienen que parecer a la de los representados. Pero no solo por una cosa moral, es por efectividad política. Por ejemplo: si todos los representantes por ley tuvieran que utilizar pensiones públicas, sanidad pública o educación pública, es muy posible que los servicios públicos estuvieran en mejores condiciones, porque cada vez va pasando más que los representantes legislan sobre servicios que no usan. Y por eso se permite legislar así, porque ellos nunca los usan, porque los recortes que aplican no los tienen que sufrir. O porque las condiciones de vida sobre las que están regulando... ¿Por qué hay más dificultades para acceder al ingreso mínimo vital que las que tienen las grandes empresas para acceder a los fondos de las ayudas europeas? Porque ellos sí que tienen amigos que van a pedir los fondos europeos, pero no tienen amigos que vayan a pedir el ingreso mínimo vital y por tanto no se hacen a la idea de lo que supone eso. Ahí hay una brecha que hay que romper y que hay que romper, ya digo, hay medidas, ¡está que digo! Imagínate, por ejemplo, que los representantes tuvieran que tener... tuvieran que hacer uso de los mismos servicios públicos sobre los que legislan. Seguro que estaban en mejores condiciones los servicios públicos.
Ese es un tipo de medidas. Y luego hay otra que es... Las barreras de acceso a ser representante público. Hay mucha gente que ahora pone como... Y que cree que es una cosa transformadora o de izquierdas o revolucionaria, que en realidad es un problema los salarios de los políticos. Que el servicio público esté remunerado fue una conquista el momento obrero. ¿Por qué? Por qué sino al servicio público solo se podían dedicar los que ya eran ricos de familia. Y, spoiler, defendían a sus familias. Y por tanto, para que la gente que no había nacido... que no había heredado pisos o fortunas o grandes apellidos compuestos, pudiera dedicarse a la representación pública, la representación pública tenía que tener un salario. Claro, y ahí tenemos una tensión. Tiene que tener un salario no alejado de lo de sus representantes, pero a la vez tiene que tener un salario competitivo para que no haya "captura por arriba". ¿Qué es captura por arriba? Captura por arriba es por ejemplo, que alguien si tiene que... Si le pagan diez veces más por defender a Repsol, que por preocuparse por el cambio climático y la transición ecológica, es muy posible, salvo que tenga mucha voluntad de sacrificio, que acabe en Repsol. A mí eso me lo han... Presido una comisión en el Congreso y en esa comisión me decían mira... Una presidenta de un organismo público, independiente, pero un organismo público. Me decía: "mira, mi organismo supervisa operaciones de bolsa, ¿y sabes lo que me pasa? Que a menudo los trabajadores que tengo no están nada mal pagados, pero cuando demuestran que son muy buenos, dos años después les ofrecen cinco veces más por trabajar, no controlando a los grandes poderes financieros, sino ayudando a los grandes poderes financieros a que no les controlen. Esa es una guerra de posiciones permanente por la cual los poderes oligárquicos capturan a los mejor servidores de lo público y los ponen a su servicio.
Y esa es una discusión difícil. No pretendo, no pretendo cerrarla ahora, pero es una discusión difícil. Porque si te quedas solo en la crítica de la parte política, al final a los amos los estás dejando fuera de toda crítica, ¿no? "Es que los diputados..." Ya, ya. Si los diputados, si en realidad... El problema fundamental no es ese. El problema fundamental es que un diputado siempre piense: ¿Yo dónde voy a acabar? Cuando acabe de estar aquí, ¿dónde voy a acabar? Pues si yo quiero acabar, no sé, en una gran eléctrica, pues yo no voy a legislar contra las grandes eléctricas y a favor de que el recibo de la luz baje. Y ese es un problema de captura Muy complicado, que todavía no tenemos resuelto. El problema de controlar los lobbies, de controlar la captura, de ponerle límites a los poderes oligárquicos. Porque además, los poderes oligárquicos son tanto más fuertes cuanto que no salen en la tele. Yo entiendo que alguna gente se pueda enfadar con los representes, con los diputados, porque damos ruedas de prensa. Es que los banqueros nos dan ruedas de prensa. Por eso es más difícil estar enfadado con ellos. Por eso es más fácil que algún amigo que tienes, que no sigue mucho la actualidad política te diga: "¡es que los políticos estoy harto de ellos!". Ya, ya. Es que a los que desahucian o a los que compran un bloque entero para echar a las familias y venderlo luego más caro, esos no dan ruedas de prensa. De hecho esos pueden estar en un chiringuito al lado tuyo tomándose una cerveza y nunca te vas a enfadar con ellos porque no lo reconoces. Entonces es normal que los representantes públicos seamos como el primer parapeto del enfado. Pero el enfado también hay que politizarlo. Hay que politizarlo para que quienes toman decisiones que son dolorosas y que le hacen la vida imposible todos los días a mucha gente, no tengan además el beneficio de ser invisibles.
Otra de las condiciones de vida es el sufrimiento: que te deje tu pareja, porque discutes con un amigo, fallece un familiar. ¿Cómo lleva esto un diputado? ¿Te puedes permitir proyectarlo en la vida pública o te tienes que mantener fuerte?
Bueno, yo soy de natural reservado. Es decir, que las cuestiones personales las he intentado dejar siempre al margen de la política. Digo dejar al margen de no contarlas. Ahora, ¿que te influyen?, claro que te influyen. es que si no te influyeran serías un androide. Yo nunca querría que las cuestiones del bien común, que las cosas públicas estuvieran en manos de gente que no se pase la noche sin dormir por una discusión con su pareja, porque está preocupado por lo que le pasa a su madre, porque hay un amigo con el que últimamente se está llevando mal o porque le ha hecho muchísimo daño, una decisión que ha tomado un compañero de partido O porque le han dicho algo muy injusto y eso le ha sentado mal. Bueno, pues claro, pero esto, ojo, como cualquier trabajador. Nuestra única diferencia es que te pones delante de las cámaras. Y que por tanto, al día siguiente, si tienes cara de no haber dormido, se te nota. Y si tienes cara de que te has pasado un fin de semana maravilloso en el que has descansado mucho, se te nota. Y si tienes cara de que estás pasando bien, se nota y de que lo está pasando bien también. Bueno, ese es un defecto... un pequeño problema a cambio hay muchos más privilegios. sobre la mayoría de los trabajadores que les pasa exactamente lo mismo y que tienen que levantarse para ir a trabajar con el agobio de que... no sé... se te ha estropeado el coche y no sabes si lo tienes que dejar en el taller o lo tienes que dejar parado porque no tienes dinero para repararlo o no sabes qué vas a hacer porque tu madre se ha puesto mala y no hay quien se quede con ella. O cada vez más está perdiendo la movilidad y no sabes si vas a tener plaza en una residencia pública y no tienes dinero para pagar una privada. Eso nos pasa a todos.
La única diferencia es que en este caso, además estás delante de una cámara y se supone, creo que está cambiando un poco, pero se supone que delante de una cámara tienes que estar siempre: perfecto, impoluto, como que no pase nada. Creo que se está empezando a romper. Y que cada vez más se puede empezar a reconocer. Que como a todo el mundo te pasan cosas y que esas cosas a veces te hacen estar mejor, otras veces te hacen estar peor. Pero bueno, yo ahí no haría... Digo, eso nos pasa a todos. Y le pasa a cualquier persona y lo importante es como para qué estas y qué servicio haces. Ahora, ¿que afecta? Joder, claro, claro que afecta. Si yo creo que además eso, vamos, yo creo que además yo soy muy transparente. Yo creo que a mi se me nota mucho, a todos, pero creo que eso se nos nota en la cara cuando estás mejor, cuando estás peor.
Has comentado antes también que hay políticos que piensan en lo que van a hacer después, entonces no legislan contra las eléctricas. Pero vosotros sois trabajadores y, ¿tenéis derecho a paro?
No a paro, pero hay una... una indemnización que se supone, que es para un tiempo justo cuando dejas el servicio público para luego dedicarte a otra cosa. Esa indemnización es más o menos como de un mes por cada, por cada año que hayas estado trabajando, como un mes de salario, por cada año que has está trabajando y es voluntaria. Algunos diputados la piden, otros diputados no la piden. La mayoría la piden. Pero se puede pedir o se puede no pedir. Se supone que se entiende que cuando has estado un tiempo como en el servicio público y luego te vas a reciclar en otro sector, a lo mejor tardas un tiempo y entonces equivale más o menos como a un paro. Ahora, es un paro muy bien pagado, lo único que tú puedes pedirlo o no pedirlo. Yo dejé de ser diputado nacional en el 2019 y estuve como cinco meses... porque fui candidato por Más Madrid a las elecciones a la comunidad de Madrid. Estuve como cuatro o cinco meses en los que hasta que fui diputado en la Asamblea de Madrid. No era cargo electo en nada y tampoco tenía ninguna formación política que me liberara.
Digamos que no estaba trabajando en nada, estaba trabajando en mi campaña, pero entiéndeme, no estaba cobrando. Entendía que... no sé. Que no hacía falta, que yo no estaba en una situación en la que lo necesitara. Eso no significa que me parezca mal que si alguien lo necesita lo pida. Eso es una decisión personal yo en mi caso no lo pedí. Y hay esa pequeña indemnización, que es una indemnización que regula el propio Congreso. La tentación muy fácil es que haya muchos ciudadanos que digan pues hay que regularlas y hay que poner un tipo de regulaciones que se parezca mucho a las mías. Es verdad, yo creo que hay que luchar para que las condiciones peores se aparezcan a las mejores y no las mejores a las peores. Es decir, hay que luchar por igualar de abajo a arriba, pero creo que en general hay que intentar que el tipo de... de condiciones laborales y salariales, ya digo de los representantes, se parezca a las de los representados. En todo caso, esa indemnización es voluntaria. La puedes pedir o la puedes no pedir. Yo tuve la ocasión de pedirla, no la pedí, pero oye, no sé en el futuro, cuando pase a hacer otra cosa. La verdad que no te puedo decir.
Otra de las figuras que generan algo de aversión en el paradigma político es el del asesor político. ¿Hay mucho trabajo detrás de los discursos y de las acciones?
Sobre todo del trabajo legislativo. La gente en general entiende que... la gente en general entiende que el trabajo que hace un diputado es cuando se le ve en el pleno, en el hemiciclo, y si no estás sentado en el asiento es que no estás trabajando. En realidad yo el grueso del trabajo no lo hago en el hemiciclo, lo hago aquí. Porque te tienes que leer, cuando tienes que defender una ley tienes que estudiar. Y cuando tienes que defender la réplica a una ley que presenta otro grupo, tienes que saber si te gusto o no te gusta. Tienes que reunirte con colectivos asociados, pues presentas una ley sobre, no sé, las pensiones, te tienes que reunir con los colectivos de pensionistas, te tienes que reunir con técnicos de la seguridad social, tienes que estudiar cómo sería sostenible el sistema de pensiones al mismo tiempo que siendo justo... Eso es trabajo. Eso son muchas horas y no son horas de que se te vea ahí.
De hecho. Yo te diría que una parte de lo más importante no se hace ahí. Cuando lanzamos la jornada 32 horas, o cuando lanzamos la salud mental, o cuando lanzamos la regulación de los algoritmos, o cuando lanzamos cuestiones sobre la transición ecológica y la industrialización verde. Eso lleva mucho trabajo invisible detrás. Y ese trabajo hay una parte que haces tú y hay una parte que te ayudan a hacerlo, porque simple y llanamente porque no llegas. Quiero decir, si yo en el mismo día tengo que posicionarme sobre una medida de reciclaje, una medida sobre Ucrania, una medida sobre pensiones y una medida sobre Doñana. Bueno, pues yo no llego a todo. Y entonces tienes que repartir trabajo y decir oye, mírate, por favor, creo que esto es así, pero no tengo ni idea compruébamelo, échame una mano o reúnete tú con estos y a ver qué piensan y... Entonces eso requiere gente, gente que te acompañe. En todo caso yo siempre creo que en eso tenemos la mirada como como muy centrada en los recursos pequeños en lugar de los recursos grandes. Quiero decir. En nuestro. 60 mil millones de euros en rescatar a los bancos que no nos han devuelto. Pero como los banqueros no salen en el telediario, no te enfadas con ellos. Imagínate que tuvieran que salir todos los días en el telediario y responder todos los días: "Oiga, ¿lo va a devolver?" "No, no, bueno, es que nosotros..." Oiga usted, "¿cómo puede ser que les hayamos rescatado con eso y estén cerrando sucursales, echando gente a la calle y luego que los señores mayores no tengan cajeros en su pueblo para sacar dinero y no sepan cómo hacer por internet? Si lo tuvieran que estar haciendo en el día a día, seguramente la percepción socia sería otra, pero ellos digamos que no se ponen.
Creo que en ese sentido los representantes públicos a veces jugamos un papel, y fíjate, voy a ser muy autocrítico, un poco como lo de los bufones en la Edad Media, que tú te pones ahí como para ser el primer parapeto del enfado público. Y yo lo entiendo, pero, pero nosotros nos tenemos que esforzar como permanentemente por una explicación de quién dependen el tipo de decisiones que hacen que la vida cotidiana sea más fácil o menos fácil. Y en este caso es verdad que para hacer el trabajo necesitas equipo, necesitas asesores. Más o menos viene a tener en un grupo pequeño, en los grupos grandes no te sé decir, porque no estoy en uno. En un grupo pequeño vienes a tener más o menos como uno o dos por persona, más o menos para el trabajo. Si el partido luego te ponen más o... pero más o menos digo de asesores de grupo, de asesores de trabajo estrictamente parlamentario. Y yo tengo que decir que los uso. O sea que no están ociosos, vamos que trabajan mucho.
Nosotros en La Canadiense hablamos sobre todo de ámbito laboral y gracias a vosotros se ha puesto ahora en la palestra la jornada de 32 horas.
¿Qué es esto?
Esto es... empiezo por el principio. Además vosotros os llamáis La Canadiense. Esto es una de las motivaciones principales del movimento obrero desde que nace, que es que no hemos venido al mundo a sufrir y que la vida no puede ser solo ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Y que hay que liberar tiempo de vida, porque los seres humanos no son libres solo cuando pueden votar o cuando pueden comprar lo que les dé la gana. Si el dinero que tienen en el bolsillo se lo permite. Los seres humanos son libres cuando tienen tiempo y cuando no tienen miedo y cuando su vida no depende de los caprichos de otros. Y que si no tienes tiempo no eres libre y que tú eres tanto más libre cuanto más puedes decidir qué quieres hacer con tu vida. Y eso es liberar horas. Y liberar horas es trabajar menos. Contra esto siempre han estado en contra los que son dueños del dinero y que por tanto, creen que pueden ser dueños de nuestras vidas y los que de manera un tanto estúpida para mí, les aplauden como si ellos también fueran dueños del dinero, como si los dueños fueran a repartirlo. Porque les defiendas del Internet. Y esto es una vieja aspiración de siempre. Digamos que la vieja aspiración de que la vida podía ser ocho horas de ocio. Siempre se olvida la parte de ocio, ocho horas de ocio, ocho horas de trabajo y ocho horas de descanso era imposible hasta que el movimiento obrero la conquistó. Gracias a la huelga de La Canadenca, de La Canadiense en 1919 en Barcelona. Una huelga dificilísima. Una huelga que se convierte no solo en un conflicto laboral, sino en un verdadero conflicto social. Y que ganan los trabajadores, que gana la Confederación Nacional del Trabajo y gracias a lo cual en España se empiezan a trabajar ocho horas. Esto es muy importante porque nunca hubo una especie de curva de oferta y de demanda que hizo que los capitalistas decidieran: "venga, ya se puede ocho". Si fuera por ellos, seguiríamos trabajando once. Nunca hay un momento en el que los economistas hacen un simposio y dicen: "venga, creemos que el desarrollo de las fuerzas productivas... la productividad ya permite trabajar ocho". Para ellos nunca fue posible. Fue posible solo porque los trabajadores lo arrancaron. Y hay editoriales de entonces, el ABC por ejemplo ya existía entonces, hay editoriales de medios de entonces diciendo que si se trabaja ocho horas, la economía se hunde, se va a hundir, que es insostenible y la economía fue sostenible. ¿Por qué? Esto es paradójico, porque uno de los principales motores de desarrollo capitalista ha sido la lucha de los trabajadores, que impide que la rentabilidad se pueda garantizar solo sobre los cuerpos y el sufrimiento de los trabajadores e impulsa las mejoras tecnológicas. Impulsa la innovación. Porque hay dueños de empresas que dicen: "bueno, yo quiero seguir ganando mucho dinero, pero no lo puedo hacer solo a costa de tratar como si fueran animales a los trabajadores". Eso ha impulsado una buena parte de las mejoras tecnológicas
Bueno, nosotros que estamos diciendo ahora, nosotros ahora estamos diciendo: la automatización hace que cada vez haya menos necesidad de horas de trabajo para producir el mismo número de servicios y de mercancías. Es decir: la automatización libera tiempo y ese tiempo liberado, ¿para quién está yendo? No está yendo para los trabajadores. Ese tiempo liberado está yendo para que el trabajo sea un bien cada vez más escaso, para que los trabajadores se peleen en peores condiciones entre sí por trabajos cada vez en peores condiciones. Y está yendo para que la diferencia entre lo que gana el capital y lo que ganan los trabajadores se ha incrementado de manera exponencial. En España desde hace no muchos años, y eso es un cambio relevante, las rentas del capital ya superan a las rentas del trabajo. Así que si las máquinas liberan tiempo, queremos que una parte de ese tiempo sea para la gente. En primer lugar, por un argumento democrático para la democracia hace falta tiempo. Yo soy doctor en políticas y siempre que se discute sobre la participación electoral siempre se dice: "en los barrios de trabajadores se participa menos porque..." y se dan muchas razones. Se participa menos porque sienten que sus opiniones no se tienen en cuenta, porque no se habla como ellos... Y nunca se da lo más importante. Es que para participar hay que tener tiempo. Es que si tú vas de casa al trabajo, del trabajo a casa y cuando estás volviendo como mucho te da tiempo a pasar por el super, comprar, hacerte rápidamente un taper para mañana poder comer algo y no tener que gastar dinero en un menú porque no te llega. Y dormirte porque estás agotado, levantarte, ducharte e irte al trabajo.
Es normal que en vidas en las que no tienes tiempo, tengas menos voluntad, información y ganas de participar que quién, tiene más tiempo liberado. Es que participar, ser un ciudadano exige tiempo. Aristóteles hacía una reflexión que es muy interesante que decía que los pobres no tenían que tener derecho a participar porque los pobres que tenían que vender su fuerza de trabajo a otros, no tenían tiempo para cultivar la virtud de ser ciudadanos. Claro, yo estoy de acuerdo con Aristóteles solo, no en el derecho de abolir la ciudadanía, sino de abolir las condiciones de pobreza y de sumisión a otros. Es verdad, para participar en democracia no basta con tener el derecho a votar, tienes que tener tiempo.. Entonces el primer argumento es un argumento democrático.
El segundo argumento es un argumento de vida. No puedes ser, vidas en las que ves más al jefe que a tus hijos, o que a tus padres, o que a tu pareja. No puede ser. Hay que liberar tiempo de vida. El tercero es un argumento ecológico. Vidas más lentas son vidas menos contaminantes. Cuando tienes más tiempo haces la compra en comercios de cercanía, no la encargas siempre por internet que destruye el pequeño comercio. Vas a buscarla y no vas solo a una gran superficie a comprar todo, sino que a lo mejor si tienes un día más, haces una cosa en la carnicería de tu barrio, haces una cosa en la pescadería, haces una cosa en la tienda de frutas y de verduras. Cuando tienes más tiempo, haces vidas más lentas y más de cercanía, y necesitamos reducir los desplazamientos y hacer vidas más lentas para reducir la huella ecológica de todos nosotros. Básicamente porque vivimos a un ritmo que el planeta ya no aguanta.
Y el 4º que le sorprende a muchos es de productividad. Es que ya hay algunos empresarios que se dan cuenta que trabajadores que trabajan en mejores condiciones son trabajadores que son más productivos. Aquí, seamos honestos, hay que romper un poco con esta especie de cultura de la presencialidad, como que el trabajador más productivo es el trabajador... el que se va el último. Esto no es verdad y cada vez es menos verdad en muchos oficios. De hecho, a veces hay muchas veces que te pasas ocho horas. Y hay... la última hora y media que te la pasas medio calentando la silla Por, ¿qué dirán de mí? Y en realidad, las mejores ideas, el mejor trabajo, lo haces cuando estás más descansado, cuando estás más motivado, cuando estás en mejores condiciones. Nosotros nos hemos reunido con empresas en España que ya aplican la reducción de jornada o a 32 horas o a... O a 32 horas en cinco días o a cuatro días, según cómo le venga mejor a la plantilla. Cuando nos hemos reunido con los directores de estas empresas.
En general, no me hablan de liberar tiempo para la democracia o de reducir la huella ecológica. Lo que nos dicen es: "mira, es que yo gano más". "Es que a mí me va mejor, porque trabajadores que trabajan en mejores condiciones son trabajadores que son más productivos". "Que tienen más tiempo para formarse". Me parece inequívoco que los dos grandes desafíos que tenemos en el futuro son la crisis climática y la necesidad de la transición ecológica, y la automatización, y que el empleo sea un bien cada vez más escaso y que por tanto, hay que trabajar menos para trabajar todos y trabajar en mejores condiciones. Sé que hay gente que dice que es imposible. Sospecho que son los herederos políticos de los que hace 100 años en 1919 decían exactamente lo mismo, que eran imposibles las ocho horas... Y queremos seguir avanzando.
Me parece que es la discusión del futuro cuando lo abrimos nosotros nos dijeron muchísimas bromas y a veces creo que en España hay como un cierto complejo provinciano, lo abrimos nosotros y muchas bromas lo empiezan a discutir en diferentes países y entonces ya decimos: "ah bueno, que avanzados". Bueno pues a mí me gustaría que fuéramos pioneros y por eso tenemos un proyecto piloto con el Ministerio Industria para que algunas empresas lo vayan probando.
Algunas de las personas que vienen a La Canadiense nos han comentado que han trabajado más de 60 horas a la semana, de las cuales 20 han sido extras no remuneradas. ¿Hasta qué punto crees que la aplicación de la jornada de 32 horas es algo utópica?
Bueno, aquí como estamos en una fase, yo caracterizaría como de una ola reaccionaria, una fase un poco defensiva en la que el centro izquierda está en el gobierno, pero quienes están a la ofensiva intelectual y cultural son las derechas. Creo que se nos ha ido colando una idea que es propia de los reaccionarios, pero que tenemos que desafiar, que es que los avances compiten entre sí. Hay mucha gente que hoy me escribe, por ejemplo, en redes sociales y me dice a mí me encantaría lo de las 32 horas, pero en mi empresa hago 45, cuando por ley tenía que hacer 40. Bueno, no hay la menor contradicción entre avanzar hacia la jornada de cuatro días y al mismo tiempo poner más inspectores de trabajo para que se cumpla lo pactado en convenio, para que se cumpla la ley. No hay la menor contradicción. De hecho, los avances en libertades, porque esto es un avance de libertades, no compiten entre sí. Se ha puesto muy de moda ahora. Ahora hay algunos sectores que se dicen de izquierdas y que en realidad son reaccionarios, que dicen que no sé, que si te preocupas del feminismo o de lo LGTBI no te puedes ocupar de las cuestiones de clase, ¿por qué? Si es... Como si las personas solo pudieran sufrir por una cosa. ¿Y si tú eres precario y a la vez de ser precario, sufres discriminación por tu orientación sexual, ¿qué pasa? ¿Que hay un sufrimiento que vale más que el otro? O que si te preocupas por un sufrimiento, ¿dejas el otro descubierto? Es al revés. Por cierto, estos que dicen esto nunca... yo no los veo en las cuestiones estas como... De peleas materiales, nunca he entendido esta especie de pelea entre lo material y lo simbólico. Si a ti, volviendo a casa, te parten la cara por ser trans, ¿eso es simbólico? Joder que te peguen un puñetazo no es muy simbólico, es bastante material.
Además es algo que es muy ajeno a la tradición histórica del movimiento obrero. En España, la corriente más importante del movimiento obrero que fue la corriente libertaria, al mismo tiempo que liberaba tiempo de trabajo luchando por las ocho horas, creaba ateneos naturalistas y nadie les llamaba posmodernos, creaban ateneos naturalistas para que los obreros conocieran la naturaleza, la experimentaran, amaran su tierra,... creaban talleres de educación sexual, creaban grupos de teatro, creaban grupos de discusión, creaban prensa, esa especie de creencia de que en realidad solo lo salarial es material y lo otro es como simbólico. Es una cosa que va en contra de todas las tradiciones del movimiento obrero. Es al revés, cuando se avanza en una cosa se puede avanzar en las otras, porque lo que necesitamos son ejemplos de avances. Lo que más necesitamos es avance, es ejemplos de que cuando una lucha es exitosa le diga a las demás "¿ven ustedes? Luchar merece la pena, se puede ganar”.
Entonces yo entiendo que la gente me diga: "joder, me encantaría lo de los cuatro días pero es que ojalá pudiéramos comenzar porque se cumplan las 40 horas". Yo le digo: "pues las dos". ¿No? Hacen falta más inspectores de trabajo para que se cumpla la ley para que los empresarios no se salten la ley e impognan condiciones abusivas y al mismo tiempo hay que ir avanzando más. Esos avances a menudo son desiguales. Los sectores más organizados o con más fortaleza a menudo avanzan más que otros sectores. Pero cuando esos sectores avanzan, tiran de los otros, digamos. Es posible que en 1919, cuando se consigue en una gran empresa eléctrica, se consiguen las ocho horas de trabajo. Es posible que primero se consiga en los sectores más fuertes y haya sectores más débiles o en empresas más pequeñas que todavía no los tengan. Pero eso siempre ha sido así en la historia de la lucha de los trabajadores. Las luchas donde se es más fuerte tiran de las luchas donde no se es. ¿Por qué hay una reivindicación sindical típica que es que prevalezcan los convenios de sector por encima de los convenios de empresa? Porque preferimos que prevalezca las normas de cuando los trabajadores pactan siendo más que siendo menos. Porque cuando pactas donde eres más grande, los pactos son mejores.
Bueno, pues esto lo mismo hay que intentar avanzar. Somos conscientes de que esto no es algo que se puede aplicar de golpe, que no puedes aprobarlo por decreto. ¿Qué hemos querido hacer? Hemos querido abrir la discusión. Porque abrirla a escala nacional y además la hemos querido abrir, o a escala estatal, y la hemos querido abrir con datos. Con un proyecto piloto que lo demuestre, mira, hay empresas ya que ya lo están practicando y que no solo no han tenido que despedir trabajadores, sino que se han podido permitir contratar a más trabajadores. Y además nos parecía fundamental salir de este momento de defensiva. Quienes queremos transformar la sociedad no podemos estar instalados en esta especie de nostalgia de los derechos que nos arrebatan. Hay que abrir luchas a la ofensiva, ¡por más! Digo, claro que queremos defender y en algunos casos, por desgracia, recuperar los derechos que nos legaron nuestras abuelas y nuestras madres. Pero también queremos ir por más. Y nosotros estamos particularmente orgullosos de abrir una lucha ofensiva, una discusión a la ofensiva. ¿Significa eso que la puedes conseguir mañana? No, pero significa que tienes que ir apuntando, no solo para que no te quiten los derechos que nos dejaron nuestros padres y abuelos. Sí, sí. Y también por ir por más, por abrir luchas a la ofensiva. Bueno, es que... mire usted es que queremos más, queremos liberar más tiempo de vida. Si las máquinas liberan trabajo, queremos que ese tiempo se reparta para que los trabajadores vivan en mejores condiciones.
Y además queremos abordar la discusión más importante del siglo XXI, que es que hay que hacer vidas con más tiempo, más libres, más pequeñas, para que la vida siga siendo sostenible en el planeta tierra. Y estamos orgullosos de haberla... De haberla abierto a la ofensiva. Y además, creo que vamos ganando terreno, que cuando la abrimos era una locura, ahora mucha gente empieza a decir que se empieza a practicar y creo que es el debate del futuro. Ahora que es el debate del futuro no quita que vaya a haber mucha pelea. ¿Cuál es la pelea fundamental? Para nosotros es reducción de jornada sin reducción de sueldo. Esa es la pelea, que la reducción de jornada no la paguen los trabajadores.
¿Y cómo se aplicaría la jornada de 32 horas para, por ejemplo autónomos?
El régimen de los autónomos es mucho más complicado porque los autónomos no tienen regulación de sus horas. Depende. Es más bien una especie de autorregulación de los autónomos, el número de horas que hacen. Es verdad que hay que romper... Hay que abrir una cierta discusión en España sobre los autónomos. En España hay como un 15% de los trabajadores que son autónomos. De hecho, hay una buena parte que son falsos autónomos. Digo, si tú tienes siempre el mismo pagador, siempre en las mismas condiciones y te hace contratos como si tú fueras un autónomo, lo que eres es un asalariado, pero tu jefe se está ahorrando costes laborales. Pero es verdad que también hay autónomos, no digo estos que se llaman autónomos y tienen 20 trabajadores a su servicio, que eso es un empresario, pero hay autónomos que trabajan ellos, trabajan él y uno más y trabajan en condiciones de muy difícil autorregulación. En general, los autónomos, este tipo de autónomos se adaptan al marco de regulación vigente para la gran mayoría de asalariados. Es decir, acaban trabajando ocho horas. Ojalá. Pero si acaban trabajando ocho horas es más bien porque la gran masa de asalariados, de trabajadores por cuenta ajena trabajan ocho horas de trabajo. Bueno, queremos irlo desplazando también para ellos, pero creo que los problemas de los autónomos más urgentes son otros. O sea el Gobierno acaba de proponer una cuota de autónomos absolutamente ridícula, absolutamente abusiva, en la que no le muerde a los más altos, que son gente que factura muchísimo dinero. Y sin embargo, a los que a veces no llegan ni al salario mínimo les ponen unas cuotas que son completamente abusivas. Creo que en este caso el problema de los autónomos en España es el problema de la precariedad absoluta y de la auto-explotación, porque como parece que dependes de ti mismo, al final te acabas imponiendo a ti mismo unas condiciones de trabajo durísimas. Y, los poderes públicos aparecen para cobrarte, pero nunca para sostenerte. Creo que el problema de los autónomos hay que ir avanzando hacia algún tipo de prestación que te sostenga en los momentos difíciles, y que cuando te vaya mejor te exija que ahí contribuyas, pero que te vaya peor, te respalde. Y la propuesta que ha hecho hasta el momento el ministro Escriba es una propuesta que va exactamente en la dirección contraria. Íñigo, te voy a hacer una pregunta un poco polémica.
Nosotros en La Canadiense tenemos testimonios de gente que ve en sus centros de trabajo a gente que recurre a las drogas como arma de evasión debido a la ansiedad producida por el trabajo. Vosotros uno de vuestros discursos es la regulación del THC. ¿Qué beneficios tendría esto para la clase trabajadora?
Bueno, lo primero que debo decir es que... No tenemos la menor duda de que el uso de las drogas es nocivo para la salud individual y a veces para una cierta cohesión social, lo que pueden hacer de evasión individual y por tanto hacer como de dispositivo de la olla exprés para sacar la presión como el pitorro de la olla exprés que quita presión. Pero eso ya se produce en la ilegalidad. Solo un hipócrita puede sostener que ese uso de las drogas, sean legales o ilegales, en España, no se produce. Es más, cuando abrimos el debate en el Congreso muchos nos decían es que la marihuana tiene efectos nocivos. Y nosotros les preguntamos presénteme usted a alguien, a una sola persona en España que la deje de consumir porque sea ilegal. La marihuana y drogas mucho más duras. Que las drogas sean duras no quita que se consuman. Que las drogas sean ilegales no quita que se consuman. Lo que produce es que la regulación, en vez de estar en manos de las instituciones y en manos de la discusión pública, esté en manos de las mafias. ¿Y eso por qué nos afecta? Eso nos afecta porque perdemos recursos públicos que podrían ir para servicios públicos, porque es una actividad no regulada. Eso nos afecta porque se gasta muchísimo dinero el Estado español en seguir persiguiendo a gente que cultiva o que consume marihuana. El otro día los Mossos d'Esquadra hicieron un informe diciendo que están gastando demasiado recursos y que no para de crecer el número de detenidos cada año. Es decir, cada vez gastamos más en perseguirlos y cada vez hay más gente. Y nos afecta porque nadie tiene información sobre que está consumiendo.
Ese planeamiento que tú me hacías, que tiene una parte de razón, es exactamente aplicable al alcohol. ¿O los bares no están llenos de gente que cuando sale de trabajar se enchufa tres cubatas o cuatro carajillos para soportar el día a día y para no tener que volver a casa porque está harto y no quiero volver a casa? Pues claro que sí. ¿O no están hartos de gente que a la vez que hace eso lo hace también consumiendo drogas ilegales y lo hace a pesar de que sean ilegales? Es que la prohibición no salva a nadie del consumo. Lo único que hace es que, primero, cuando quieres ir a por una droga blanda te puedas encontrar en contacto con el mercado de drogas más duras. Y luego que ese mercado... Aquí la discusión es si ese mercado lo regula las mafias o lo regula el Estado. No es si es bueno o malo, porque si tuviéramos la discusión de si es bueno o malo, pues tendríamos también la misma discusión con el alcohol o anda que no hizo el movimiento obrero trabajo en España contra las tabernas por ejemplo, diciendo: "Oigan, los trabajadores no tienen que estar solo alienados en el consumo de drogas que les permita, porque el alcohol también es una, evadirse de su vida". Si el problema es, hay que tener autonomía individual y estructuras colectivas que nos ayuden a que cuando te necesites fugar la fuga no sea siempre con sustancias que te enajenen. Aunque a mí no me parece mal que a alguien, si le da la gana, un día le apetezca beberse 3 botellas de vino con sus amigos. Pero si todo el rato eso te está sirviendo para evadirte de una vida que es dolorosa, hay que dedicarle también energía, pasión y recursos colectivos a que la vida no duela tanto, no solo evadirte. Eso, por un lado, hay que tener autonomía individual y colectiva para que la vida no duela tanto.
Pero por el otro lado, mientras haya sustancias nocivas que la gente consume, yo prefiero que esas sustancias estén controladas, reguladas y contribuyendo a la sanidad pública, a que estén en manos exclusivamente de mafias. No es una discusión de si es bueno o malo, si es que es malo. Ahora, ¿que esté prohibido evita que alguien lo consuma? Yo creo que... Por desgracia, yo te diría que en absoluto. Lo que sí que hace es darles un magnífico negocio a las mafias, que son las mayores beneficiarias de que sea ilegal.
Íñigo, nosotros siempre preguntamos a la gente que invitamos si participa en política o en sindicatos. Nosotros obviamente sabemos que tú militas en política, pero queríamos saber si también militas en algún sindicato de barrio o alguna asociación más pequeña.
Pues no, en mi barrio, ahora no. Tengo que decir en realidad que el tipo de militancia en la que estoy me consume prácticamente todo el tiempo. Eso no significa que yo crea que es más importante. Creo que la militancia tiene diferentes frentes. Yo estoy en uno que es un frente en general más cortoplacista, porque se preocupa mucho de la actualidad y que está muy mediado por la pelea institucional y mediática. Eso es una parte de la pelea, pero hay otra parte de la pelea que puede mirar más lejos, que puede fijarse en cosas que no están en agenda, pero meterlas en agenda que construye comunidad, que me parece igualmente importante. Y en algunos momentos, como este en particular, que me parece absolutamente, absolutamente central. He estado toda mi vida. Fundé un colectivo de jóvenes con mis compañeros en el barrio, fundé un colectivo de facultad en mi facultad... He estado toda la vida en organizaciones sociales, en movimientos sociales. De ahí viene mi práctica. De hecho, una vez dije una frase muy polémica en... En Chile en una conferencia, por cierto, con los compañeros que ahora presiden o están a punto de asumir el mando para presidir Chile. Que dije yo no me fío mucho de nadie que haya entra en política sin antes haber pegado carteles. O sea que su entrada en política, la primera entrar en política haya sido con un salario o con una liberación. Tiendo a desconfiar.
Me parece que es muy bueno como escuela, pero también porque es un lugar al que yo voy a volver. Saber que la política no es la representación pública y que la política no es solo el frente institucional. A mí me parece que el Frente institucional es muy importante. De hecho, creo que nosotros desde aquí abrimos discusiones y libramos batallas. Desde un lugar privilegiado en el que las cosas que dices, o sea... Yo he pegado muchos carteles y en realidad ahora hago un minuto de tele y me escucha más gente que con lo que era una tirada normal para una mani Madrid 5000-7000 carteles. Pues me escucha mucha más gente que pegando carteles todo el rato y por tanto creo que es un entorno privilegiado en el que hay que utilizarlo. Y además te escuchan a veces, por desgracia de otra forma. Pero yo vengo de ahí, bueno he escrito un libro en el que lo cuento, vengo de ahí, vengo de esa militancia de toda la vida. Tengo que decir que de ahí vienen mis mejores amigos, la gente con la que sigo saliendo y con la que me sigo tomando cervezas y con la que sigo hablando y tal, sigue viniendo ahí. Muchos de ellos me critican por algunas de las cosas que hago o que digo. "Eso no me ha parecido bien". "Aquí tienes que dar más caña, joder". "Joder, aquí..." casi siempre me critican por el mismo lado, nunca me critican... (Risas) Digamos que me critican siempre como por "refor". Es de donde vengo y es mi forma de en realidad, es mi forma como de estar en el mundo. Quiero decir, es lo que he hecho siempre desde que tengo uso de razón y es lo que es lo que seguiré haciendo. son muy importantes los actos muy grandes o la rueda de prensa grandes y son muy importante, pues no sé yo mañana no, el viernes me bajo a Murcia. a un curso de formación con compañeros, a una escuela de formación que estaremos 20, 30 personas no habrá una sola cámara y nos saldrá una sola noticia. Y eso es construir relevo. Eso es fabricar… Eso es construir comunidad. Eso es poner gente en común. Y eso es renovar y fortalecer las ideas que te permitan cómo ser alternativa.
Entonces vengo de ahí. Es lo que soy y ha sido mi principal escuela política siempre. Yo en realidad, estoy muy curioso, pues yo en realidad mi principal experiencia, digamos "partidista" fue dirigiendo campañas primero y después siendo diputado. Pero vengo de una militancia no solo no de partidos, sino marcadamente antipartidos. Esto son las ironías como que tiene la vida. Pero vengo de una militancia tradicionalmente muy reacia, muy desconfiada a los partidos y ahora que los conozco de dentro quiero decir que pues que con toda la razón, los partidos son máquinas terribles. Lo que pasa es que son máquinas terribles, a veces útiles para disputar una parte del poder político. La parte que se vota, la mayor parte del poder no se vota, pero la parte del poder que se vota. Los partidos a veces son útiles, pero son herramientas terribles. Y toda la desconfianza de la que en el momento libertario y luego en lo que llamábamos entonces el área de la autonomía, cultivamos hacia los partidos. Tenemos razón sin saberlo.
¿Y a algún sindicato perteneces? ¿Laboralista?
No, no pertenezco a ningún sindicato, porque en realidad... Yo no tengo jefe, digamos, no tengo empresario, que... Mi jefe es el pueblo español soberano. Pero mis condiciones de trabajo no tengo a quién reclamárselas y por tanto no hago trabajo sindical, aunque hago mucho trabajo en el contacto con organizaciones sindicales, con los sindicatos mayoritarios y con sindicatos no tan mayoritarios, o que son muy importantes en algún sector concreto, que me parecen como interlocutores fundamentales. Y tengo presente que una de mis obligaciones es hacer más sencillo el trabajo para que la gente se agrupe y para que la gente forme comunidad. Las ideas abstractas, la gente solo las encarna, solo las hace propias cuando las puede vivir, cuando las puede tocar. Nosotros solo entendemos lo que es la planificación de los recursos cuando vivimos la sanidad pública, por ejemplo, que es en da un ejemplo de socialismo.
Cada uno pone de acuerdo con sus capacidades y recibe de acuerdo con sus necesidades. Es un trocito de socialismo en nuestro mundo. Por eso lo atacan tanto la derecha, no solo por hacer negocio, sino porque... Educa. La sanidad pública produce subjetividad. Bueno pues de la misma manera para los grandes valores solo son comprendidos y asumidos como propios si en tu alrededor puedes vivir, los puedes vivir, los puedes tocar. Es muy fácil explicarle de qué sirve la cooperación, la asociación y la lucha a alguien que tiene un sindicato que la ha defendido, un sindicato laboral o un sindicato... Hay un amigo mío que vive en lo que era, dos amigos, una pareja, que viven en lo que era Se construyó un PAU (Programa de Actuación Urbanísitca) de vivienda oficial... No un PAU, una vivienda oficial, de vivienda pública protegida en Vallecas. Se vendió a los fondos buitre. En Vallecas al final final, tan al final, que lo siguiente ya es campo. Se le vendió a los fondos buitre y los fondos buitre a los que han ido haciendo es subirle paulatinamente los alquileres a los diferentes inquilinos porque quiere inquilinos que le puedan pagar más. Y su vecino de... su vecina de enfrente la querían echar porque no... porque no había pagado los... Porque no he. Pagado. Algunos recibos, se había retrasado y la querían echar. En realidad la querían echar de manera abusiva para poder meter a alguien que... que pagara más alquiler... Este compañero que es amigo y que es compañero, me dijo: "tío, ¿qué podemos hacer? Dilo". Y dije bueno, yo lo puedo decir, pero les puse en contacto, tanto con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca como el Sindicato Inquilinos de Madrid, que hicieron un trabajazo, que les ayudaron, que obligaron al... Al fondo en este caso inmobiliario, a sentarse a negociar, que negociaron una reasignación de los alquileres y renegociaron un alquiler un poco más bajo y creo que un año y medio. Es verdad que al año y medio va a haber o que renegociar o va a tener que irse. Pero estaba a punto de tener que irse, negociar un año y medio y además con un alquiler más bajo. Eso a esa persona le ha educado más que todos los discursos sobre la solidaridad. Yo no sé si alguna vez ha pronunciado la palabra solidaridad, pero ya sabe lo que es, la ha tocado.
Así que es fundamental crear condiciones para que la agrupación y la comunidad sea posible. Pero os pongo un ejemplo mucho más tonto. En nuestro paso por el Ayuntamiento de Madrid Volvimos a permitir que las asociaciones de vecinos o los colectivos juveniles tuvieran casetas en las fiestas de los distritos. Nosotros... yo soy de Aravaca y he peleado muchísimo porque pudiéramos que el colectivo pusiera caseta al principio. Las primeras veces era un jaleo que te cagas. Es un barrio que siempre ha habido muchos nazis. Era difícil y nos daban permiso desde que la pudimos poner. Claro, tienes más recursos para intervenir el resto del año y además tienes muchísima visibilidad. Conscientes de eso siempre se ha hecho una política como de favorecer que colectivos que podían estar en contra de nuestras posiciones institucionales pudieran poner caseta. Y eso no se hacía como por altruismo.
Es que es necesario regar la vida comunitaria. Para que haya instituciones populares que permitan avanzar más y que nos empujen a avanzar más. Creo que quienes estamos en el... Me permitís como la expresión "viejuno", un poco, pero en el frente institucional es fundamental que trabajemos también para construir condiciones, para que agruparse sea posible. Por ejemplo, derogar la Ley Mordaza no es una cosa que haya que hacerlo solo por una cuestión ética, hay que hacerlo para que volver a agruparse y salir a la calle sea menos, tengan menos precio, tenga menos coste y por tanto la gente lo pueda hacer más. Porque necesitamos que haya construcción popular. Garantizar mejores condiciones en los centros de trabajo, para que la gente no tenga miedo a asociarse o a sindicarse, para que no lo digan: "Uy, sindicatos, aquí, si no hace falta que somos una gran familia, nos llevamos muy bien" y puedes acabar en la calle. Es fundamental, no solo por hacer el bien en abstracto, sino por permitir que la gente que es frágil, de la gente que es débil, se agrupe que básicamente todo esto de lo que va es de que los que son frágiles por separado se hagan fuertes juntos.
Íñigo, para acabar las entrevistas, siempre invitamos a la persona que ha venido a mirar a cámara y lanzar un mensaje tanto a políticos como a sindicatos. A ti te invitamos a hacer lo contrario, a que mandes un mensaje a toda esa gente que está jodida por sus condiciones laborales.
Que en realidad... que solo nos salvamos juntos, que solo el pueblo salva al pueblo y que la gente que es frágil y que es débil uno a uno, somos muy débiles. Pero cuando te juntas empiezas a ser fuerte. De ahí vienen todos los derechos. Sé que el momento ahora mismo es un momento complicado. Sé que es una fase difícil y sé que hay mucho miedo y que hay mucha desconfianza. Pero me parece absolutamente crucial recuperar un cierto orgullo de ser de los nuestros y ser de los nuestros es aquellos que, naciendo débiles por separado, nos podemos hacer fuertes juntos. Y de eso va al final de poderle dar, de poderle dar la vuelta a la tortilla, y de poder hacer de la debilidad fuerza.

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